Vertido industrial y EDAR
Agua residual de una actividad industrial que se descarga al alcantarillado o al medio; la EDAR es la estación depuradora que la trata.
Una EDAR (estación depuradora de aguas residuales) recibe el agua del alcantarillado y la trata por etapas: un pretratamiento que separa sólidos gruesos, arenas y grasas; un tratamiento primario de decantación; un tratamiento secundario biológico, en el que los microorganismos degradan la materia orgánica; y, cuando hace falta, un tratamiento terciario de filtración, eliminación de nutrientes o desinfección. El tratamiento biológico funciona bien con materia orgánica biodegradable, pero puede verse afectado por valores de pH extremos, aceites y grasas en exceso o sustancias tóxicas para la biomasa.
Por eso, los vertidos industriales están sujetos a autorización. Cuando el vertido va al alcantarillado, los límites los fijan las ordenanzas municipales o la entidad que gestiona el saneamiento; cuando va directamente a un cauce público, la autorización la otorga el organismo de cuenca. Los parámetros habituales son pH, temperatura, sólidos en suspensión, DQO y DBO5, aceites y grasas, nitrógeno, fósforo y determinadas sustancias específicas. Muchas industrias necesitan un pretratamiento propio antes del vertido, como separadores de grasas, neutralización del pH, homogeneización o depuración físico-química.
En la limpieza industrial, el vertido puede contener restos de detergentes alcalinos o ácidos, tensioactivos, desinfectantes y la suciedad eliminada. Ajustar la dosis, neutralizar las soluciones antes de verterlas cuando sea necesario y no verter productos concentrados ayuda a cumplir los límites. Los residuos de producto y los envases contaminados no son un vertido: se gestionan como residuos, según la sección 13 de la ficha de datos de seguridad.
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