Detergente ácido
Un detergente ácido combina ácidos y tensioactivos para disolver cal, depósitos minerales y residuos que dejan los detergentes alcalinos. Su pH es inferior a 7.
Los ácidos reaccionan con los carbonatos de calcio y magnesio que forman la cal y los convierten en sales solubles que se eliminan con el aclarado; los tensioactivos mojan la superficie y ayudan a desprender la suciedad. Por eso se usan en superficies y equipos donde el agua dura deja incrustaciones, y en la industria alimentaria se alternan con los detergentes alcalinos: el alcalino retira grasa y proteína, y el ácido elimina la parte mineral. Los ácidos más comunes en estas fórmulas son el fosfórico, el nítrico, el clorhídrico y ácidos orgánicos como el láctico o el cítrico.
No son adecuados para todas las superficies: pueden atacar la piedra natural, el mármol o el terrazo, y algunos metales. Tampoco deben mezclarse nunca con lejía u otros productos clorados, porque se libera cloro gaseoso. Requieren guantes y gafas de protección y un aclarado completo.
Detergentes ácidos de Instaquim, según su ficha técnica:
- Acid Foam (pH 1 %: 2,2; ácido ortofosfórico; dosis 2–5 %, 20–60 °C): eliminación de incrustaciones calcáreas en paredes, suelos, maquinaria e instalaciones de la industria alimentaria; aplicable con equipos de espuma, por inmersión o manualmente.
- Acid Pro (pH 1 %: 2,0; espuma controlada; dosis 1–3 % en limpieza automática y CIP, 5–10 % manual, 40–70 °C): limpieza en sistemas automáticos o por recirculación.
- Detercal (pH 1 %: 2,0; no produce espuma; dosis 10–20 %, 40–60 °C): limpieza de máquinas lavavajillas, calderines, torres, condensadores y circuitos; aclarar hasta pH neutro.
- Detercal + (pH 1 %: 2,0; espuma controlada; dosis 1–3 % automática, 5–10 % manual, 40–60 °C): limpieza ácida periódica en la industria alimentaria.