Tensioactivo no iónico
Un tensioactivo no iónico es un tensioactivo sin carga eléctrica en disolución; su parte hidrófila suele ser una cadena de óxido de etileno.
Como todo tensioactivo, la molécula tiene una parte afín al agua y otra afín a la grasa, de modo que reduce la tensión superficial, moja mejor las superficies y emulsiona la suciedad grasa. Los más comunes son alcoholes grasos etoxilados (a veces también propoxilados). Al no tener carga, se ven poco afectados por la dureza del agua y no forman sales insolubles con el calcio o el magnesio; se combinan bien con tensioactivos aniónicos y catiónicos y se usan en productos ácidos, neutros y alcalinos. Muchos generan poca espuma, lo que interesa en lavavajillas, circuitos y máquinas.
Su comportamiento depende de la longitud de la cadena y del grado de etoxilación, que se resume en el valor HLB. Con la temperatura pierden solubilidad: por encima de su punto de turbidez la disolución se enturbia, lo que se tiene en cuenta al formular para trabajar en caliente.
Algunos productos de Instaquim con tensioactivos no iónicos, según su ficha técnica:
- Fordry (pH 2,8; 0,3–1 g/l a 45–80 °C): aditivo de enjuague para hornos con control de la espuma; tensioactivos no iónicos 5–15 % (alcohol C10-C12 y dodecanol etoxilados/propoxilados).
- Eco Rinse (pH 2,5; 0,3–0,5 g/l): aditivo de último aclarado en lavavajillas; tensioactivos no iónicos 5–15 %; EU Ecolabel ES-CAT/038/012.
- Duron (pH 1 %: 11,5; 10–12 g/kg de ropa seca): lavado de lencería y mantelería en aguas de hasta 60 ºHF; tensioactivos no iónicos 5–15 % y fosfatos 15–30 %.
- Deplac (pH 1 %: 12,5): desengrasante alcalino para planchas y hornos con grasas requemadas.