Compatibilidad de productos con materiales
La compatibilidad con materiales es la capacidad de un producto de limpieza de actuar sobre una superficie sin corroerla, mancharla, deslustrarla ni degradarla.
Depende sobre todo del tipo de química. Los ácidos disuelven el carbonato cálcico, por lo que atacan el mármol, el terrazo, la piedra caliza y las juntas de cemento, y también corroen metales como el hierro o el zinc. Los álcalis fuertes atacan el aluminio, el zinc y el galvanizado, y pueden dañar algunas pinturas y barnices. Ciertos disolventes hinchan o agrietan algunos plásticos. Influyen además la concentración, la temperatura y el tiempo de contacto: un producto compatible a la dosis indicada puede dañar el material si se usa más concentrado, más caliente o se deja secar sobre la superficie.
La referencia es siempre la ficha técnica del producto. Si no menciona un material, no debe darse por compatible: lo prudente es probar antes en una zona pequeña y poco visible. Ejemplos de lo que indican textualmente las fichas técnicas de Instaquim:
- Neugras (desengrasante, pH 11,3): «Se puede utilizar sobre todo tipo de metales, incluso aluminio».
- Acid Foam (desincrustante, pH 1 %: 2,2): «No ataca al aluminio ni al acero inoxidable».
- Acid Pro (desincrustante, pH 1 %: 2,0): «No ataca a los materiales cromados, esmaltados, juntas de caucho y plástico».
- Cemex (limpiador ácido, pH 1 %: 1,7): «Evitar el contacto con aluminio y piedra natural».
- Oxin (polvo abrasivo ácido): adecuado para «acero inoxidable, latón, bronce y hierro»; «no se debe aplicar sobre mármoles, mosaicos y materiales sensibles a los ácidos».
- Decal (ácido sulfámico): «Ataca al hierro, la fundición y el zinc»; el aluminio, el cobre y las aleaciones cúpricas «prácticamente no son vulnerables en frío».
- Di elec (desengrasante dieléctrico): «No ataca las superficies metálicas»; «puede atacar ligeramente ciertos tipos de plásticos, especialmente el poliestireno».